¿Alguna vez habéis tenido ganas de mandarlo todo a la mierda?
¿De sentir que las cosas se escapaban de vuestro control?
¿De llorar sin saber por qué?
¿De querer hacer algo pero no tener los medios suficientes para hacerlo?
¿De romper mil cosas y aún así no quedarte a gusto?
¿De gritar a los cuatro vientos cuánto odias esta situación?
¿De sentir que algo en vuestro interior estaba mal pero no sabías lo que era?
Podría seguir haciéndote preguntas como estas, una detrás de otra, pero ¿de qué serviría?
¿Para darte cuenta de que todos alguna vez hemos estado tan hechos mierda que no hemos querido continuar?
No.
Sirve para que te des cuenta de que estas situaciones ya han pasado, para que recuerdes todos los esfuerzos que has hecho en tu día a día para llegar hasta donde estás ahora.
Te volverán a pasar cientos de veces más, y experimentarás sensaciones que están fuera de tu alcance, pero al menos, recordando como superaste todo esto, podrás seguir adelante.

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